Hero Image - Taş Tepeler: The Land of Mysterious Stone Hills

Taş Tepeler: La tierra de las misteriosas colinas de piedra

El yacimiento sagrado neolítico de Göbeklitepe ofrece a sus visitantes un viaje en el tiempo a periodos en gran parte desconocidos de la historia humana. En los últimos años, en las escarpadas colinas de piedra que rodean Şanlıurfa se han descubierto otros 11 asentamientos primitivos. Junto con Göbeklitepe, forman lo que hoy se conoce como «Taş Tepeler». Juntos arrojan nueva luz sobre el amanecer de nuestra civilización.

Anatolia, la tierra legendaria que hoy se conoce como Türkiye, es considerada la cuna de la civilización por una buena razón. El hallazgo de los primeros vestigios de asentamiento humano cerca de Şanlıurfa, una ciudad histórica del sureste de Türkiye, ha reforzado aún más esta afirmación. Sede de numerosas religiones politeístas y monoteístas y lugar de nacimiento del primer profeta del mundo, Abraham, Şanlıurfa es hoy el epicentro de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo, que datan de la era neolítica.

 

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Todo comenzó en Göbeklitepe, cuando a mediados de los noventa se identificó y excavó un montículo a 15 kilómetros al noreste del centro de Şanlıurfa, que reveló los ejemplos más antiguos conocidos de arquitectura monumental de la Tierra, que datan de al menos el 9600 a. C. Los hallazgos de Göbeklitepe son al menos siete mil años anteriores a las pirámides egipcias y a Stonehenge, lo que sorprendió a la mayoría y exige reconsiderar nuestra historia más antigua.

Puede resultar difícil de imaginar para muchos de nosotros, pero nuestras sociedades no siempre fueron tan complejas como lo son hoy. Durante miles de años, antes de la domesticación del trigo y del inicio de la agricultura, las personas vivían en pequeños grupos de cazadores-recolectores nómadas, que buscaban alimento y migraban para sobrevivir. El mundo no siempre fue un lugar hospitalario, debido a periodos de clima inhóspito. La nueva época del Holoceno comenzó cuando terminó la última Edad de Hielo, hacia el 10.000 a. C. A medida que se derretían los enormes glaciares, surgieron nuevos hábitats para los supervivientes en la región conocida como la Media Luna Fértil, una franja con forma de media luna que abarca gran parte de Oriente Medio, incluidos los nacimientos de los famosos ríos Tigris y Éufrates, en el sureste de Türkiye.

Hasta el descubrimiento de Göbeklitepe, la mayoría de los investigadores creía que la Revolución neolítica tuvo lugar cuando este calentamiento gradual permitió a las personas empezar a cultivar plantas y criar animales, formando así las primeras sociedades complejas. Hoy, los investigadores saben que los cazadores-recolectores neolíticos que vivían en torno a Şanlıurfa hicieron justo lo contrario: primero se asentaron y mucho después se dedicaron a la agricultura, cuando el crecimiento de la población exigió un suministro de alimentos estable.

Cuando visitas Göbeklitepe, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2018, cuesta imaginar que la meseta de Harran que lo rodea fue en otro tiempo un paraíso para cazadores-recolectores, con abundancia de plantas silvestres, árboles frutales y de frutos secos, así como animales, entre ellos leones, panteras, uros, gacelas y aves migratorias, todos alimentados por los ríos que daban vida a la zona. Imágenes de esta flora y fauna han sido talladas en pilares calizos en forma de T, erigidos en varios recintos circulares que los expertos consideran los primeros templos del mundo. Estos pilares en forma de T con relieves no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra. Son exclusivos de Göbeklitepe y de los pocos asentamientos neolíticos cercanos descubiertos en los últimos años. Aunque hoy se ha excavado menos del 10 % del montículo de Göbeklitepe, los estudios geomagnéticos del yacimiento indican que, efectivamente, aquí hay enterrados más anillos de megalitos.

 

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La transformación de Göbeklitepe, de un remoto hallazgo arqueológico en la cima de una montaña a un importante destino turístico, fue rapidísima. Cuando se publicaron los primeros estudios sobre Göbeklitepe en los años 2000, la gente comenzó a llegar de todas partes para contemplar «el lugar de nacimiento de la civilización». Les asombraba ver cómo se habían erigido estos pilares en forma de T, cada uno de unos 5 metros y de hasta 15 toneladas de peso, sin herramientas metálicas para tallar ni animales domesticados que arrastraran las enormes cargas. Un proyecto de tal envergadura requirió la coordinación de cientos de trabajadores, lo que acabó dando lugar a las primeras comunidades asentadas de la zona.

Aunque no hay rastros de asentamiento permanente en Göbeklitepe, existen indicios de que la gente se reunía aquí para realizar extensos rituales y festines, consumiendo grandes cantidades de caza silvestre, como demuestran los fragmentos de huesos de animales hallados en el lugar. Con el tiempo, la necesidad de alimentar a las multitudes que trabajaban y se congregaban para las ceremonias en Göbeklitepe pudo haber conducido a la domesticación de plantas y animales. Los expertos han encontrado vestigios de escanda menor (el primer cereal silvestre domesticado por el ser humano) en las laderas del Karacadağ, una montaña situada a unos 100 kilómetros al noreste de Göbeklitepe.

Hoy, los monumentos centrales de Göbeklitepe están protegidos por estructuras de tela y acero de última generación. El Museo Arqueológico de Şanlıurfa se amplió en 2015 para convertirse en un espacio dinámico de conservación, con una réplica a escala real del recinto más grande del yacimiento y una exposición de las raras esculturas de piedra halladas en la región. El Hombre de Urfa es quizá la más famosa de estas formaciones. Es la estatua de tamaño natural de un ser humano más antigua que se ha encontrado, en un montículo similar en el centro de Şanlıurfa, cerca de Balıklıgöl (el Estanque de Abraham), y demuestra la capacidad de los primeros neolíticos para esculpir el cuerpo humano de forma naturalista.

 

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Los arqueólogos han identificado recientemente al menos una docena de yacimientos adicionales en cimas cercanas a Göbeklitepe, con pequeños pilares en T de la misma época. El descubrimiento de Taş Tepeler indica una comunidad más amplia, unida por una fe común, entre 12.000 y 8.000 a. C., en una zona que se extiende unos 200 kilómetros. Con los primeros ejemplos de sedentarismo y formas especializadas de trabajo (como el arte), los habitantes de estos colectivos del Neolítico Precerámico fueron los primeros en experimentar formas más complejas de organización social y en adquirir nuevos hábitos alimentarios. Las excavaciones recientes también han mostrado la aparición de pictogramas en esta cultura en desarrollo.

Karahantepe es otro asentamiento en la cima de una colina abierto recientemente al público, con una historia probablemente más antigua que la de Göbeklitepe. Aunque las excavaciones comenzaron en 2019, en Karahantepe ya hay mucho que ver: los arqueólogos han descubierto una cámara circular excavada en un lecho rocoso, con varios pilares en forma de T que sostienen la estructura del techo, similares a los de Göbeklitepe. En una cámara contigua más pequeña se han descubierto once curiosas columnas fálicas, vigiladas por el rostro humano tallado en la pared de piedra adyacente. Se cree que las estructuras recién descubiertas se usaron en antiguos rituales sagrados celebrados en un entorno similar a una cueva, donde el juego de luces y sombras sin duda confería una atmósfera ceremonial mística y de otro mundo. A diferencia de Göbeklitepe, se comprobó que Karahantepe fue un enclave permanente, donde también se encontró una zona residencial con utensilios domésticos cotidianos. En Karahantepe hay además más representaciones humanas talladas, junto a las figuras de animales que caracterizan a Göbeklitepe.

 

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Sayburç fue redescubierto más recientemente, en 2021. Se cree que es contemporáneo de los últimos periodos de Göbeklitepe y puede desempeñar un papel esencial en nuestra comprensión de esta cultura, que en otro tiempo floreció en la región. En Sayburç se ha descubierto una impresionante representación tallada con cinco figuras, en la que aparecen humanos, leopardos y toros en una lucha de vida o muerte.

Mientras continúan las excavaciones, con gran dedicación, en Taş Tepeler, los arqueólogos responden a nuevos enigmas en cada paso. Hasta ahora sabemos que estas comunidades estuvieron habitadas de forma continua durante unos 1500 años, y que los restos de sus sucesivas infraestructuras forman varias capas superpuestas, lo que permitió que estas estructuras sagradas permanecieran intactas durante milenios. El motivo por el que finalmente abandonaron estos asentamientos sigue siendo un misterio para nosotros. Los expertos sugieren que los habitantes pudieron haber evolucionado desde su cultura de cazadores-recolectores, un cambio tan drástico que Göbeklitepe y otros vestigios en las cimas ya no satisfacían sus necesidades materiales y espirituales. Afortunadamente, estos antiguos asentamientos han encontrado hoy una nueva misión: permitirnos descubrir el eslabón perdido entre los tiempos prehistóricos y nuestro mundo moderno.

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